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3 de febrero de 2013

El dueño del verano


(territoriodigital.com) En un partido vibrante pero con pocas situaciones, Boca se había puesto en ventaja de la mano de Walter Erviti con el encuentro recién empezado, pero la dupla de delanteros del equipo de Ramón Díaz dio vuelta el marcador. "Si jugamos así, vamos a tener estas satisfacciones", declaró el DT tras el encuentro.Éste es el tercer superclásico que disputan ambos equipos en el lapso de 14 días, con victoria por 2-0 en el primero para River (dos goles de Rodrigo Mora) por el Torneo de Verano de Mar del Plata, y con triunfo para Boca por penales 5-4 en el segundo (el encuentro terminó 0-0), jugado en Mendoza, por la Copa Luis Nofal.Cuando los equipos todavía estaban acomodándose en el partido, Juan Manuel Martínez dejó sólo a Silva en el borde del área, pero el ex Vélez remató mal, y le dejó el gol servido a Walter Erviti, que apenas tuvo que empujarla.Tras el tanto marcado por Boca, el partido continuaba trabado y con poco juego, aún cuando los dos intentaban asociarse en corto y dominar el mediocampo.Tal como sucedió con Independiente, el Burrito Martínez es quien marca la diferencia en el conjunto de Bianchi, mientras que entre Lanzini y Mora intentan darle algo de vida a la delantera de River.Y fue de la mano del uruguayo que el equipo de Ramón Díaz marcó la igualdad, en una jugada aislada en la que la defensa de Boca quedó muy expuesta a una combinación entre Rojas y Mora.El tanto “Millonario” cambió la dinámica del partido, ya que un tímido dominio de Boca se transformó en una superioridad de River, que aprovechó la confianza generada por el empate.El segundo tiempo comenzó de la misma forma que el primero, con los dos equipo sin poder someter al rival, aunque tampoco sufriendo, y menos aún generando situaciones de gol.En un tramo de la segunda etapa en el que River tenía más la pelota, pero no concretabasituaciones, David Trezeguet aprovechó una nueva distracción de la defensa de Boca, conectó un cabezazo que fue tapado por Orión, pero el delantero agarró su propio rebote y marcó el segundo.
El encuentro finalizó con un Boca apurado, pero sin ideas, excesivamente dependiente de Martínez, que no pudo solucionar todos los problemas del equipo.