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11 de junio de 2012

Aseguran que cada vez resulta más difícil enviar sms


20:23
(territoriodigital.com) Un espectro saturado, mejores dispositivos y el temor a las antenas, entre las razones de la baja calidad del servicio.

No se escucha, se corta, los mensajes no llegan, no hay señal o falta cobertura de 3G. Las quejas por la mala calidad del servicio de telefonía móvil ya formaban una larga lista en los entes de defensa del consumidor y las asociaciones de usuarios hasta que empezaron los apagones. Primero fue el de Movistar y luego las dificultades -menores- de Claro. Pero Personal no falta en ese grupo.

Mientras, los usuarios se quejan, las empresas se defienden (no hay otro servicio, ni siquiera la luz ni el agua, que tenga más de 50 millones de usuarios, dicen) y el Gobierno demora decisiones clave que podrían ayudar a mejorar las prestaciones móviles en las áreas más pobladas, donde hay horarios y rincones en los que es imposible comunicarse.

La pesadilla móvil tiene al menos un puñado de grandes causas, y en eso coinciden muchos de los propios actores involucrados consultados por La Nacion: el espectro radioeléctrico saturado en las áreas metropolitanas y la demora del Gobierno en licitar nuevas bandas para comunicaciones móviles, el rechazo de los vecinos a la instalación de radiobases (antenas) cerca de sus hogares, la escasa competencia en un mercado controlado por dos o tres operadores, y la sostenida mejora tecnológica en los dispositivos, que cada día permiten hacer más cosas y, consecuentemente, demandan mayores capacidades de transporte a las redes. A continuación, algunas pistas para entender por qué los celulares no funcionan siempre como deberían y cuándo podrían empezar a llegar las soluciones.

El Estado no realiza una licitación o subasta de espectro desde 1999. Aquel año había alrededor de 2 millones de móviles, hoy hay 25 veces más. Pero, además, a la cantidad hay que sumarle lo que los usuarios hacen con sus dispositivos (que además ya son tablets, iPod y notebooks, entre otros). Además, en el 99 ni siquiera existía el SMS y los smartphones -su puerta a Internet y al mundo de las aplicaciones- eran ciencia ficción.

Hace un año, la administración Kirchner convocó a una subasta para redistribuir el espectro que Telefónica devolvió en 2008 cuando terminó la fusión de sus controladas Movicom y Unifón. Pero ese proceso se postergó al menos cuatro veces. La propia Presidenta había prometido para este viernes los nombres de las empresas que podrán participar de la subasta, pero esa resolución tampoco se tomó.