(elterritorio.com) El Tribunal Penal Dos comenzó a juzgar al exagente de Policía, Cristian
Kondratiuc y a Jorge Da Rosa como autores del brutal crimen. Las
primeras voces de peritos criminalísticos complicaron su situación
Con intensas nueve horas de debate, se inició ayer el juicio oral a
Jorge Alberto Da Rosa (23) y Cristian Omar Kondratiuc (23), acusados de
asesinar al abogado posadeño Roberto Andrés Del Balzo (43) durante la
tarde del 31 de octubre de 2009.
El Tribunal Penal 2, presidido por Roque González, secundado por Juan
Enrique Calvo y el juez subrogante César Yaya, es el encargado de
definir la participación de Kondratiuc y Da Rosa en la muerte a balazos
del abogado.
Pruebas
Entre los avances y maduración de pruebas que se presentaron
ayer, se pudo determinar que Del Balzo fue rematado de un disparo en la
cabeza, apenas por arriba de la ceja izquierda, que se ejecutó a menos
de diez centímetros de distancia.
El proyectil, que no tuvo orificio de salida, fue el que puso fin a la
vida de Del Balzo, luego de recibir otros tres disparos, dos que le
atravesaron brazos y tórax de izquierda a derecha y a la inversa, y el
restante en el pómulo derecho. Los tiros correspondieron a al menos una
pistola calibre nueve milímetros.
El comisario, médico de la Policía y abogado Walter Romero fue el perito
que confirmó las heridas en el cadáver de Del Balzo, y el que abrió la
ronda de testimonios de profesionales, entre ellos bioquímicos y
criminalistas, que defendieron sus actuaciones ratificadas en los cuatro
cuerpos de pericias y pruebas que tiene la causa.
La fiscal Liliana Picasso puso claridad al inquirir a Romero sobre cuál
fue el disparo que le produjo la muerte al abogado, de la misma manera
que Roque González definió en qué situación se produjeron los restantes.
De acuerdo a las aclaraciones de Picasso y González,, se puede colegir
que Del Balzo intentó frenar el ataque con movimientos instintivos, pero
que no evitaron derribarlo en el patio de entrada de su casa, en calle
Brasil casi Corrientes de Posadas, donde minutos antes había recibido a
sus homicidas para sostener una supuesta conversación.
Declaración
Los detalles que sorprendieron en el inicio de la audiencia, también
provinieron de la declaración que pidió prestar el exagente de Policía,
Cristian Kondratiuc, quien aseguró que desde que se produjo su detención
quiso dar su versión pero que su primer abogado, Miguel Ángel Rivero,
hoy defensor de Da Rosa, “no me lo permitía, un año estuve esperando que
presente su renuncia”, dijo el joven nacido en Oberá y que al día del
crimen prestaba servicio en el Comando Radioeléctrico de Puerto Iguazú.
El relato de Kondratiuk navegó en complicaciones y contradicciones. Dijo
que el viernes 30 de octubre lo enviaron a Posadas a cumplir distintas
comisiones para la fuerza a la que pertenecía, pero que por la noche
viajó “a descansar” a Jardín América donde posee una vivienda
deshabitada. Sin precisar direcciones, sostuvo que ya en la madrugada
del sábado llegó a la ciudad nombrada haciendo dedo, forma similar con
la que habría llegado antes hasta la capital provincial.
A la mañana retornó para terminar lo que denominó “una comisión
sorpresa, prestando servicio cansado, llevaba más de 36 horas
trabajando”.
“Para las 10.30 me voy a la casa de Da Rosa”, dirección que tampoco supo
precisar porque aseguraba que a pesar de cumplir los trámites que le
encomendaban habitualmente, “no conocía Posadas”.
De todas formas, y siguiendo su testimonio, estimó que Da Rosa vivía en
inmediaciones de avenida Mitre y Buenos Aires, donde fue recibido y se
“me ofreció higienizarme, sacarme el uniforme e ir a almorzar, luego
descansar para después ir a ver al abogado (Del Balzo)”, quien le habría
de ofrecer los medios y “contactos” necesarios para lograr su traslado
de Iguazú a Jardín América.
Una vez que llegaron a la casa de Del Balzo, Kondratiuc aseguró que le
contó el favor que necesitaba y que el letrado le solicitó “varios
papeles, documentaciones y 1.500 pesos” para hacer el presunto trámite.
El diálogo se habría producido dentro de la vivienda, detrás de la
puerta y portón del garage, en un pequeño radio de no más de tres metros
y pasadas las 16.30 del 31 de ocubre.
Kondratiuc sostuvo: “Después que el abogado me dio su tarjeta, me di
vuelta mirando hacia la calle y me puse a fumar, mientras Da Rosa y Del
Balzo siguieron conversando. Ahí escucho el grito ‘no’ y el ‘paf, paf,
paf'’, los disparos que Da Rosa le dio con mi pistola (reglamentaria) la
que me sacó de la mochila que yo dejé en el suelo”.
Kondratiuc no logró responder las preguntas de la Fiscalía y del
Tribunal, relacionadas a cómo estando a tan poca distancia no se dio
cuenta de la supuesta discusión y del robo de su pistola.
De todas formas, aseguró que Da Rosa, tras agredir al abogado, se metió
dentro de la casa y salió, luego de dispararle a quien el policía supuso
era una mujer por el grito que escuchó, con las llaves de un Peugeot
206 estacionado en la vereda de la vivienda.
“El me tiró las llaves y me gritó ‘hacé lo que yo te digo o te quemo’,
apuntándome a la cabeza con mi pistola (…) me quedé congelado de miedo y
le hice caso, salimos afuera y me dijo que maneje (…) yo le obedecí y
me metí al auto, mientras escuchaba más tiros y arranqué y nos fuimos”,
relató Kondratiuc.
De las nuevas detonaciones, dijo no poder identificar de dónde provenían
pero que rompieron los vidrios de las puertas delanteras del Peugeot.
Tampoco que los disparos fueron hechos por la oficial Berta Acuña,
vecina de Del Balzo ,que al percatarse de la situación tomó su arma
reglamentaria e intentó reducir a los atacantes.
Minutos después de su declaración, Daniel Darío Balmaceda, perito
licenciado en Criminalística, aseguró que en el lugar del crimen no se
halló ninguna colilla de cigarrillo, como también determinó las escasas
dimensiones del sitio donde habrían estado Da Rosa y Kondratiuc, que le
hubieran resultado imposible para este último no escuchar cómo Da Rosa
discutió con Del Balzo y blandió el arma para dispararle, sin que el
policía atinara a frenar la acción, como su deber lo exige.
La novia de Del Balzo, Maia Sarjanovich, fue quien de milagro se salvó
de la balacera, ya que su agresor presuntamente creyó que la había
matado y huyó luego del disparo que le pasó cerca de la cabeza y que le
produjo un breve desmayo.
Para hoy desde las 8.30 en la sala de audiencia de calle San Martín casi
25 de Mayo, se esperan que más peritos expliquen sus intervenciones en
la investigación de la causa en la que los acusados podrían afrontar
penas de prisión perpetua.
Pericias técnicas comprometedoras
• Absorción atómica: Entre los peritajes a que
fueron sometidos tanto Da Rosa como Kondratiuc, la oficial de Policía,
Berta Acuña y la víctima fatal Roberto Del Balzo, se les realizó la
prueba de absorción atómica para determinar derivados de metales en
cuerpos, principalmente en manos, que los relacionarían con los disparos
escuchados en el lugar del crimen. A los dos acusados de homicidio y
robo y al abogado, se le detectaron altos niveles, lejos de los
normales, de plomo y antimonio. En el caso de Del Balzo se interpreta
producto de intentar defenderse del ataque con arma de fuego. Mientras
que en Da Rosa y Kondratiuc por efectuar los disparos.
• Parafina: En cuanto al test “guantelete de parafina”,
soporte con el que se recuperan las partículas de la mano del que
disparó, en el caso de Da Rosa no se encontró rastros de pólvora, pero
no sería determinante contrastando con los altos niveles de plomo y
antimonio que arrojó la absorción atómica. Mientras que a Kondratiuc dio
positivo en su mano derecha.
• La radio robada: Entre algunas de las contradicciones
en que podría haber caído Kondratiuc al declarar ayer, se destacó de
qué manera habría llegado a sus manos un equipo portátil de radio,
denunciado como robado del Comando Radioeléctrico de Iguazú, donde
trabajaba el joven policía. Reconoció que tenía el aparato, pero que lo
tomó antes de viajar hacia Posadas sabiendo que uno similar estaba
denunciado como sustraído, pero que no controló como su función lo
indica. Se sospecha que lo utilizó en la fuga junto a Da Rosa,
recorriendo los canales policiales.
