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7 de junio de 2012

A Del Balzo lo remataron de un tiro en la cabeza a menos de diez centímetros

(elterritorio.com) El Tribunal Penal Dos comenzó a juzgar al exagente de Policía, Cristian Kondratiuc y a Jorge Da Rosa como autores del brutal crimen. Las primeras voces de peritos criminalísticos complicaron su situación
Con intensas nueve horas de debate, se inició ayer el juicio oral a  Jorge Alberto Da Rosa (23) y Cristian Omar Kondratiuc (23), acusados de asesinar al abogado posadeño Roberto Andrés Del Balzo (43)  durante la tarde del 31 de octubre de 2009.
El Tribunal Penal 2, presidido por Roque González, secundado por Juan Enrique Calvo y el juez subrogante César Yaya, es el encargado de definir la participación de Kondratiuc  y Da Rosa en la muerte a balazos del abogado.

Pruebas
Entre los avances y maduración de pruebas que se presentaron ayer, se pudo determinar que Del Balzo fue rematado de un disparo en la cabeza, apenas por arriba de la ceja izquierda, que se ejecutó a menos de diez centímetros de distancia.
El proyectil, que no tuvo orificio de salida, fue el que puso fin a la vida de Del Balzo, luego de recibir otros tres disparos, dos que le atravesaron brazos y tórax de izquierda a derecha y a la inversa, y el restante en el pómulo derecho. Los tiros correspondieron a al menos una pistola calibre nueve milímetros.
El comisario, médico de la Policía y abogado Walter Romero fue el perito que confirmó las heridas en el cadáver de Del Balzo, y el que abrió la ronda de testimonios de profesionales, entre ellos bioquímicos y criminalistas, que defendieron sus actuaciones ratificadas en los cuatro cuerpos de pericias y pruebas que tiene la causa.
La fiscal Liliana Picasso puso claridad al inquirir a Romero sobre cuál fue el disparo que le produjo la muerte al abogado, de la misma manera que Roque González definió en qué situación se produjeron los restantes.
De acuerdo a las aclaraciones de Picasso y González,, se puede colegir que Del Balzo intentó frenar el ataque con movimientos instintivos, pero que no evitaron derribarlo en el patio de entrada de su casa, en calle Brasil casi Corrientes de Posadas, donde minutos antes había recibido a sus homicidas para sostener una supuesta conversación.

Declaración
Los detalles que sorprendieron en el inicio de la audiencia, también provinieron de la declaración que pidió prestar el exagente de Policía, Cristian Kondratiuc, quien aseguró que desde que se produjo su detención quiso dar su versión pero que su primer abogado, Miguel Ángel Rivero, hoy defensor de Da Rosa, “no me lo permitía, un año estuve esperando que presente su renuncia”, dijo el joven nacido en Oberá y que al día del crimen prestaba servicio en el Comando Radioeléctrico de Puerto Iguazú.
El relato de Kondratiuk navegó en complicaciones y contradicciones. Dijo que el viernes 30 de octubre lo enviaron a Posadas a cumplir distintas comisiones para la fuerza a la que pertenecía, pero que por la noche viajó “a descansar” a Jardín América donde posee una vivienda deshabitada. Sin precisar direcciones, sostuvo que ya en la madrugada del sábado llegó a la ciudad nombrada haciendo dedo, forma similar con la que habría llegado antes hasta la capital provincial.
A la mañana retornó para terminar lo que denominó “una comisión sorpresa, prestando servicio cansado, llevaba más de 36 horas trabajando”.
“Para las 10.30 me voy a la casa de Da Rosa”, dirección que tampoco supo precisar porque aseguraba que a pesar de cumplir los trámites que le encomendaban habitualmente, “no conocía Posadas”.
De todas formas, y siguiendo su testimonio, estimó que Da Rosa vivía en inmediaciones de avenida Mitre y Buenos Aires, donde fue recibido y se “me ofreció higienizarme, sacarme el uniforme e ir a almorzar, luego descansar para después ir a ver al abogado (Del Balzo)”, quien le habría de ofrecer los medios y “contactos” necesarios para lograr su traslado de Iguazú a Jardín América.
Una vez que llegaron a la casa de Del Balzo, Kondratiuc aseguró que le contó el favor que necesitaba y que el letrado le solicitó “varios papeles, documentaciones y 1.500 pesos” para hacer el presunto trámite.
El diálogo se habría producido dentro de la vivienda, detrás de la puerta y portón del garage, en un pequeño radio de no más de tres metros y pasadas las 16.30 del 31 de ocubre.
Kondratiuc sostuvo: “Después que el abogado me dio su tarjeta, me di vuelta mirando hacia la calle y me puse a fumar, mientras Da Rosa y Del Balzo siguieron conversando. Ahí escucho el grito ‘no’ y el ‘paf, paf, paf'’, los disparos que Da Rosa le dio con mi pistola (reglamentaria) la que me sacó de la mochila que yo dejé en el suelo”.
Kondratiuc no logró responder las preguntas de la Fiscalía y del Tribunal, relacionadas a cómo estando a tan poca distancia no se dio cuenta de la supuesta discusión y del robo de su pistola.
De todas formas, aseguró que Da Rosa, tras agredir al abogado, se metió dentro de la casa y salió, luego de dispararle a quien el policía supuso era una mujer por el grito que escuchó, con las llaves de un Peugeot 206 estacionado en la vereda de la vivienda.
“El me tiró las llaves y me gritó ‘hacé lo que yo te digo o te quemo’, apuntándome a la cabeza con mi pistola (…) me quedé congelado de miedo y le hice caso, salimos afuera y me dijo que maneje (…) yo le obedecí y me metí al auto, mientras escuchaba más tiros y arranqué y nos fuimos”, relató Kondratiuc.
De las nuevas detonaciones, dijo no poder identificar de dónde provenían pero que rompieron los vidrios de las puertas delanteras del Peugeot. Tampoco que los disparos fueron hechos por la oficial Berta Acuña, vecina de Del Balzo ,que al percatarse de la situación tomó su arma reglamentaria e intentó reducir a los atacantes.
Minutos después de su declaración, Daniel Darío Balmaceda, perito licenciado en Criminalística, aseguró que en el lugar del crimen no se halló ninguna colilla de cigarrillo, como también determinó las escasas dimensiones del sitio donde habrían estado Da Rosa y Kondratiuc, que le hubieran resultado imposible para este último no escuchar cómo Da Rosa discutió con Del Balzo y blandió el arma para dispararle, sin que el policía atinara a frenar la acción, como su deber lo exige.
La novia de Del Balzo, Maia Sarjanovich, fue quien de milagro se salvó de la balacera, ya que su agresor presuntamente creyó que la había matado y huyó luego del disparo que le pasó cerca de la cabeza y que le produjo un breve desmayo.
Para hoy desde las 8.30 en la sala de audiencia de calle San Martín casi 25 de Mayo, se esperan que más peritos expliquen sus intervenciones en la investigación de la causa en la que los acusados podrían afrontar penas de prisión perpetua.


Pericias técnicas comprometedoras
Absorción atómica: Entre los peritajes a que fueron sometidos tanto Da Rosa como Kondratiuc, la oficial de Policía, Berta Acuña y la víctima fatal Roberto Del Balzo, se les realizó la prueba de absorción atómica para determinar derivados de metales en cuerpos, principalmente en manos, que los relacionarían con los disparos escuchados en el lugar del crimen. A los dos acusados de homicidio y robo y al abogado, se le detectaron altos niveles, lejos de los normales, de plomo y antimonio. En el caso de Del Balzo se interpreta producto de intentar defenderse del ataque con arma de fuego. Mientras que en Da Rosa y Kondratiuc por efectuar los disparos.
• Parafina: En cuanto al test “guantelete de parafina”, soporte con el que se recuperan las partículas de la mano del que disparó, en el caso de Da Rosa no se encontró rastros de pólvora, pero no sería determinante contrastando con los altos niveles de plomo y antimonio que arrojó la absorción atómica. Mientras que a Kondratiuc dio positivo en su mano derecha.
La radio robada: Entre algunas de las contradicciones en que podría haber caído Kondratiuc al declarar ayer, se destacó de qué manera habría llegado a sus manos un equipo portátil de radio, denunciado como robado del Comando Radioeléctrico de Iguazú, donde trabajaba el joven policía. Reconoció que tenía el aparato, pero que lo tomó antes de viajar hacia Posadas sabiendo que uno similar estaba denunciado como sustraído, pero que no controló como su función lo indica. Se sospecha que lo utilizó en la fuga junto a Da Rosa, recorriendo los canales policiales.